Emmanuel Jal: una voz por la paz

Contra todas las posibilidades, sobrevivió al trauma. Hoy canaliza sus emociones y experiencias a través de sus versos, como una manera de mitigar el dolor. “Creo que sobreviví por una razón –canta–: para tocar vidas.”
Su primer álbum, “Gua” (significa “paz” en nuer, su lengua nativa), fue transmitido por la BBC a lo largo de África, y ganó un espacio en el Live 8 durante 2005. En algunas de sus letras, Emmanuel ruega a sus oyentes que detengan las peleas en Sudán y que busquen la paz; en otras, defiende la educación de las mujeres. Hay planes para producir un nuevo álbum durante el año entrante.
(Nota de la redacción: el video que aparece a continuación es recomendable y permite seleccionar subtítulos en castellano)
De cualquier modo, es Gua África, una organización sin fines de lucro que Emmanuel fundó, lo que constituye su pasión más grande. El proyecto comenzó informalmente, cuando usó el dinero recaudado con su música para mantener y educar a un reducido grupo de niños del campamento de refugiados Kakuma, al noroeste de Kenya.
Ahora, ya como grupo de caridad, la misión de Gua África es trabajar junto con individuos, familias y comunidades, para ayudarlos a sobrellevar los efectos de la guerra y la pobreza. “Todos nuestros proyectos se dirigen a brindar educación a jóvenes, adultos y niños”, explica Kate Gumm, la coordinadora del grupo en el Reino Unido. “Sentimos que esta es la herramienta más poderosa para romper el ciclo de pobreza y dependencia.”
El proyecto “Survivors of War” (”Sobrevivientes de la Guerra”) apoya a 15 hombres y dos mujeres en Kenya y en Uganda, en su intento por recibir una educación. Un ex niño soldado ahora está terminando sus estudios en medicina, en la Universidad de Kampala, y en la Escuela Primaria Kariobangi, en Nairobi, se está apoyando a otros 20 niños con un esquema de patrocinio similar.
Otra área en la que se enfoca Emmanuel es la Academia Emma (The Emma Academy), fundada en memoria de Emma McCune, la trabajadora social que lo rescató. Se está trabajando para renovar una escuela primaria de la ciudad de Leer, en el sur de Sudán, donde puedan educarse alrededor de 500 niños.
Cuando se le preguntó si se consideraba un modelo a seguir, Emmanuel respondió humildemente: “Estoy tratando de convertirme en uno. No dejo de observar lo que hago, para que otros niños puedan así inspirarse para ser positivos. No cuento los logros; sólo hago cosas, intentando hacer la diferencia”. Su ambición es “componer más música, construir más escuelas y continuar la lucha contra el mal, haciendo el bien”.
En el lanzamiento de su próxima campaña, “Lose to Win” (Perder para ganar), le pedirá a quienes lo apoyen que todos los días renuncien a algo, para juntar dinero a través del patrocinio. Él mismo se ha estado preparando para eso durante los últimos seis meses, tomando una sola comida al día. “Seguiré haciéndolo –expresó en su grupo de Facebook– hasta que hayamos recolectado 300.000 dólares.”
Emmanuel Jal: The music of a war child
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